Tu casa, tu sala de tratamiento
Pisos compactos de los años 50 a 70: así adaptamos la sesión
Buena parte de las viviendas de la Milagrosa son pisos de tres dormitorios con pasillo estrecho, salón pequeño y, en los bloques más antiguos, ascensores justos o directamente sin ascensor. Lejos de ser un problema, ese entorno real es el que queremos entrenar: el pasillo sirve para la reeducación de la marcha, el sillón de siempre para practicar levantarse sin apoyo y el tramo de escalera del portal para recuperar la confianza al bajar a la calle.
Si el salón no da para desplegar la camilla, tratamos en la cama o en una silla firme. En Arrosadía, con edificios algo más recientes, solemos tener más espacio, pero el criterio es el mismo: la sesión se adapta a tu casa, no al revés.
Venir hasta aquí no se cobra aparte: el desplazamiento está incluido en la Milagrosa y en Arrosadía.